El corazón de don Tomás
El corazón de don Tomás
El jueves 6 de julio del año 1882, daba su último suspiro en esta tierra el benemérito de la patria y expresidente de Costa Rica, el general don Tomás Guardia Gutiérrez, a la edad de 50 años vencido completamente por una enfermedad que le aquejó durante mucho tiempo, la tuberculosis. La habitación de su casa en el centro de la ciudad de Alajuela fue testigo de su paso a la eternidad.
Este sería un hecho que, como era de esperarse, golpearía como una inmensa desgracia a toda su familia, al cuerpo militar y a la nación entera. Escribiría el señor Próspero Fernández Oreamuno, quien le sucedería en el poder días más tarde:
“La cívicas virtudes del benemérito General Guardia, sus no interrumpidos trabajos en bien de la Nación, su viril energía para llevar a cabo las más atrevidas empresas, le han abierto las puertas de la inmortalidad, escribiendo su nombre en el gran libro de la historia, con la gratitud de todo un pueblo, que tiene el corazón repleto de lágrimas por tan irreparable pérdida”
(La Gaceta, 13 de julio de 1882, Nº 1306)
El ilustre general había nacido en el pueblo de Bagaces en Guanacaste; el 16 de diciembre de 1831 fue hijo de Rudecindo de la Guardia y de María Ramona Gutiérrez Flores. Había contraído matrimonio en primeras nupcias con la señora Perfecta Barrios Ladrero, pero esta falleció en la epidemia del cólera de 1856. Después de esa muerte, don Tomás contrajo nuevas nupcias, ahora con la alajuelense, doña Emilia Solórzano Alfaro, en el año 1857, razón por la cual se convirtió en un hijo más de esa ciudad y fue ahí donde pasó sus últimos años.
Como un hijo más de Alajuela, don Tomás se ganó la estima y el cariño de gran parte de los alajuelenses, quienes lloraron su sufrida muerte y quienes deseaban tener la oportunidad de poder dar el último adiós. Inmediatamente a la muerte de don Tomás, el cura y vicario foráneo de Alajuela, el presbítero Francisco Pereira, inicia las gestiones para poder celebrar las honras fúnebres en su parroquia; sin embargo, en carta de 07 de julio de ese mismo año, el para aquel entonces gobernador de la provincia de Alajuela, don Bernardo Soto Alfaro, le manifestaba que ya existía un programa oficial nacional para las honras fúnebres oficiales del general, por lo cual, cualquier celebración que se quisiera realizar en Alajuela debía ser posterior.
Precisamente el día siguiente, el 08 de julio por medio de la Secretaría de Culto, se acordó:
“1º: El cadáver del Excmo. Señor Presidente Benemérito General Don Tomás Guardia, será trasladado de la ciudad de Alajuela a esta capital, el martes 11 del presente mes.
2º: El cortejo fúnebre saldrá de la Iglesia de la expresada ciudad de Alajuela, a las ocho de la mañana.
3ª: Las exequias e inhumación del cadáver se verificarán a las diez de la mañana del jueves trece del presente mes.
4º: Todos los empleados públicos deben concurrir a tales actos en la forma prevenida en el programa de esta Secretaría, fecha 7 del presente mes.
5º: El jueves trece del mismo mes, a las nueve y media de la mañana, todos los empleados públicos se reunirán en el Palacio Nacional, para asistir al acto al que se refiere el artículo 3º”
(La Gaceta, 07 de julio de 1882, Nº 1303)
Ante el fallecimiento de don Tomás, asumiría la presidencia de facto el señor Saturnino Lizano Gutiérrez, quien desde abril de 1881 había sido nombrado por el mismo presidente Guardia como primer designado a la presidencia. Don Saturnino estaría al mando de la República por un corto período, ya que en agosto de 1882 tomaría posesión como nuevo presidente el general Próspero Fernández Oreamuno.
Una semana después del fallecimiento del general Guardia, el presidente Lizano Gutiérrez publica un decreto donde hacía entrega del corazón de don Tomás a la Corporación Municipal de Alajuela:
“Saturnino Lizano
Presidente de la República de Costa Rica
considerando:
1º Que la provincia de Alajuela dió en todo tiempo y en todas circunstancias al General Don Tomás Guardia marcadas pruebas de afecto a su persona;
2º Que también se las dió de constante adhesión a su gobierno, del cual fué decidido sostén dicha provincia;
3º Que el General Guardia correspondió en vida con su amor y sus hechos a ese pueblo de que fue vecino y donde quiso exhalar su último suspiro, y
4º Que tan nobles mutuos sentimientos reclaman un acto de alta significación que perpetúe su memoria, obsequiando del ilustre difunto,
Decreta:
Art. único. El corazón del General Don Tomás Guardia ya extraído del cadáver, será entregado solemnemente en el acto fúnebre del día de mañana, por el Honorable Señor Secretario de Relaciones Exteriores, junto con el presente Decreto, a una Diputación que lo conduzca y entregue a la ilustre Corporación Municipal de esta ciudad, a cuya Provincia, el Supremo Gobierno y la familia doliente, obsequiando tan preciosa reliquia.
Dado en la ciudad de Alajuela a doce de julio de mil ochocientos ochenta y dos.
S. Lizano
José Mª Castro
El Secretario de Estado en el
Despacho de Relaciones Exteriores”
(La Gaceta, 13 de julio de 1882, Nº 1306)
Este sería un gran regalo para toda la ciudad de Alajuela, poder ser el custodio del corazón del general don Tomás Guardia; la tarea del gobernador y comandante de la ciudad, sería darle el mejor trámite al asunto de la sepultura del corazón de don Tomás. Para esto se reúne rápidamente con el cura párroco, Francisco Pereira, y le manifiesta el deseo de aquella Corporación Municipal de que el corazón sea trasladado y sepultado en la Iglesia Parroquial de Alajuela. Seguido a esto, el cura Pereira escribe a monseñor Bernardo Augusto Thiel, segundo Obispo de Costa Rica, solicitando la autorización y la indicación del mejor lugar y forma para la colocación y sepultura del corazón.
El día siguiente el señor Obispo escribe al cura párroco Pereira:
“Concédese el permiso de sepultar la parte referida de los restos del difunto General Presidente Don Tomás Guardia, en la nave principal de la Iglesia Parroquial de Alajuela, con tal que diste el lugar de la sepultura, diez varas del comulgatorio y en el piso de la Iglesia, no quedando señal ningúna que indique la sepultura.
El Obispo
Bernardo Casasola
Secretario”
(DA-ADA-VFA-019-1882)
Autorización del Obispo para la sepultura del corazón de don Tomás
Ese mismo día, a eso de las 12 horas, fue trasladado a la estación del ferrocarril con dirección a Alajuela, por la comisión respectiva, el corazón de don Tomás. Asistieron a este acto ministros de Estado, muchos empleados y particulares, las bandas de música y un batallón, que ejecutó los honores militares a la partida de los trenes, honrando su entrega y conducción de la nación por la vía de su engrandecimiento, con acierto, patriotismo y gloria.
Desde ese julio de 1882 y hasta nuestros días, la Iglesia Parroquial y el pueblo de Alajuela han sido el fiel custodio del corazón de don Tomás, el mismo que dio su último latido en esa tierra de héroes y grandes personalidades; literalmente, don Tomás dejó el corazón en Alajuela, su última casa en esta tierra.
Lugar de reposo del corazón de don Tomás
Principales logros del gobierno de don Tomás Guardia Gutiérrez:
·Abolió la pena de muerte
· Dictó la Constitución de 1871
· Se estableció la isla San Lucas como cárcel, 1873
· Inició la construcción del ferrocarril al Atlántico en 1879
· Fundó el Banco de la Unión, hoy Banco de Costa Rica 1877
· Se iniciaron las exportaciones de banano hacia los Estados Unidos en 1880
· Se fundaron los Archivos Nacionales en 1881
· Permitió la llegada al país de la orden de los jesuitas y las religiosas de Sión, para que impulsaran la educación
· Aumentó considerablemente el número de escuelas y colegios.
(Asamblea Legislativa de Costa Rica)
Anthony Corrales Esquivel
Archivo Diocesano de Alajuela
14 de julio del 2026